martes, 9 de agosto de 2011

LAS MENTIRAS DEL DESGOBIERNO DE CARLOS SÁNCHEZ Y SU CLUB DE CUATES

He aquí la respuesta para el síndico que nada sabe de política, la decisión de satisfacer el capricho de Carlitos forma parte de una decisión política, tomada en los sótanos y oscuridad del gobierno estatal.

“ El pasado viernes, la Secretaría de Sustentabilidad Ambiental y Ordenamiento Territorial (SSAOT) retiró los sellos provisionales de clausura en la unidad deportiva “Ángeles Blancos” de San Martín Texmelucan.” La jornada de Oriente 08082011
Según esta dependencia, se le colocaron sellos de clausurado “por no contar con el proyecto de Impacto Ambiental, ni con el de mecánica de suelos, que demanda la Ley para la Protección del Ambiente Natural y el Desarrollo Sustentable del Estado de Puebla.” La Jornada de Oriente 08082011

Llama la atención la prontitud o celeridad con que este desgobierno de ineptos elaboró su proyecto de impacto ambiental y el estudio de mecánica de suelos. Sin ser especialista en el tema, el estudio de impacto ambiental sería desfavorable para quienes pretenden la destrucción de ese pulmoncito texmeluquense, la cantidad de áreas verdes en San Martín Texmelucan es deficitaria para sus habitantes.

Decía - palabras más palabras menos- Marc Bloch el gran historiador en su “introducción a la historia” que cuando la historia es contada con una gran mentira -como la que nos ocupa en el caso de la obsesión enfermiza de este desgobierno de construir 216 casas en la Unidad Deportiva Ángeles Blancos-, se requieren de otras mentiras para encubrir la mentira mayor.

Grandes mentiras:

1.- Que este gobierno está preocupado por los pobres.
2.- Que el actuar de este desgobierno se ha hecho con total apego a la ley.
3.- Que no hay otro lugar más apropiado para construir 216 casas.
4.- Que las casas serán para los damnificados por la explosión causada por la falta de mantenimiento de los ductos de PEMEX (lo digo yo).
5.- Que no van a destruir ninguna instalación deportiva del complejo o Unidad Deportiva Ángeles Blancos.
6.- Que solo un grupo de treinta vándalos hacían uso de ella y la estaban destruyendo.
7.- Que solamente son unas cuantas las personas que no quieren que las casas se construyan allí.
8.- Que quienes se oponen a la construcción de las casas, se oponen al progreso de la ciudad.
9.- Que es un partido el que está al frente de la oposición al proyecto del príncipe municipal.
10.- Que no cometerán daño ecológico alguno.

¿Recuerdan a Pinocho?

En este caso Carlitos, por lo pequeño, no de edad sino por carecer de competencia, habilidades y formación para gobernar.
En este cuento, el de nunca acabar, al personaje protagónico y a su séquito de desgobernantes no les crecerá la nariz sino que debemos estar al tanto de que no les crezcan los bolsillos con cada una de las mentiras que estarán prestos a contarnos.
Desglose de las mentiras, cada una trae consigo otras más:
Carlos Sánchez con una versión pirata de populismo barato pretende sorprender a la población de este municipio diciendo que este desgobierno está preocupado por la pobreza, pero esto no es así ya que su obsesión de construir 216 viviendas es un programa de la empresa de entretenimiento y manipulación ideológica, televisa.
De no contar con este programa de dicha empresa este pobre “gobierno” –pobre por carecer de competencias, habilidades, conocimientos, etc.-, se encontraría prácticamente a la deriva, con poco o nada que ofrecer a los habitantes del municipio.
Su informe de los 100 días de gobierno es tan pobre como su conocimiento de las políticas públicas; bachecitos, barditas, unas cuantas callecitas pavimentadas, un endeble programa de atención a la salud; por ejemplo: gestión de 37 mastografías, esa cantidad simplemente es ridícula, en una colonia del DF de más o menos 2000 habitantes rebasan las 50 mastografías y, aquí estamos en un municipio de 141 112 habitantes (INEGI). Asimismo colocan el proyecto de la construcción de las casas como un logro de su administración cuando en realidad es un regalo de televisa y además, no realizado en esos cien días.
Este desgobierno se apega a la ley de Carlos, la de Herodes, porque a la surgida del derecho la desprecia, hace lo que le da la gana; cuando el uso de suelo no le permitía realizar su sueño obsesivo compulsivo de construir 216 casas en la Unidad Deportiva Ángeles Blancos, en una sesión de cabildo y con sus peones, lo modificaron, esto significa que la ley es la suya y la acorta o alarga a su antojo, dependiendo de sus caprichos.
Ha hecho caso omiso de los compromisos pactados en los diferentes niveles de gobierno de la Secretaría de Desarrollo Social (SEDESOL) con munícipes corruptos que le antecedieron en el cargo., y, como dijo Luis Cabrera cuando le pidieron pruebas respecto a la corrupción: “los estoy acusando de corruptos, no de pendejos”, aunque aquí podría ir todo junto y en paquete, el tiempo dirá.
Habiéndose otorgado el amparo y orden judicial de suspensión de obra (destrucción de la Unidad Deportiva Ángeles Blancos), los trabajos continuaron en total desacato a la ley.
A quienes volantean o vocean se les quiere detener contraviniendo una de las garantías individuales que es la libertad de expresión.
Se hizo uso de la fuerza (bruta) pública en contra de la ciudadanía con anuencia del “gobierno” autoritario asentado en el estado.
Es una gran mentira apelar a la inexistencia de otro lugar para construir las 216 casas, si se atreve a decir esto, no conoce el municipio y le queda holgado el puesto que dice ocupar.
Los damnificados de las explosiones del 19 de diciembre a consecuencia de falta de mantenimiento de los ductos de PEMEX fueron: directamente las familias y amistades de los 30 muertos –cifra dada por ellos mismos y como mucho de lo que dicen poco creíble-, pero, también fue afectada la sociedad texmeluquense en su conjunto.
Como quiera que esto sea, las necesidades superan la capacidad de este y cualquiera otro gobierno de ineptos que les antecedieron, por lo tanto, habrá que observar y analizar la forma y procedimientos mediante los cuales darán las casas.
Decir que son para los damnificados de PEMEX, es una tontería y una mentira más de este desgobierno mitómano ya que quienes perdieron bienes deben ser indemnizados por la paraestatal, que tampoco cumple, al igual que SEDESOL (Heriberto Félix Guerra) todo lo que promete ante medios.
Si decían que 30 vándalos eran los que hacían uso y destruían la Unidad Deportiva, es porque estaba en el abandono, sin vigilancia, mantenimiento y rehabilitación. Sin embargo, esos treinta supuestos vándalos no hicieron tanto daño a la Unidad Deportiva como los que dicen gobernar al municipio ya que han destruido todo lo que a su paso obstruía su ansiado proyecto: palapas, árboles (cientos), campo de fútbol, etc.
Las personas que no queremos que se destruya la Unidad Deportiva y que queremos que las casas se construyan en otro lugar, somos muchas más que las que logró convocar este “desgobierno “ en su marcha de acarreados o utilizados medrando con su pobreza.
Si son 216 casas y cada propietario aportara al menos 4 personas, habría reunido poco más de 800, pero dado que son más o menos mil los inscritos, debió conformarse una marcha al viejo estilo corporativista de más de 4000 personas. Hasta en lo suyo son ineptos.
Dirán que fue democrática, no, lo que entendieron perfectamente esas personas que pretenden ser beneficiadas con las casas fue que Carlos y compañía querían usarlos de ariete para enfrentar a quienes se oponen a su sueño.
No es un partido el que se opone a su caprichoso proyecto, son miembros predominantemente de un partido –por la geografía electoral propia de nuestro municipio- en conjunto con otras personas simpatizantes de otros partidos políticos y, hasta del suyo. Asimismo, hay gente que no comulga con organización política alguna, en síntesis, es un frente, más ciudadano que partidista, sino, ¿en dónde está la izquierda institucional? Por ejemplo.
El daño ecológico está hecho, podría revertirse y resarcirse pero no hay interés ni voluntad política de esta camarilla o club de cuates y familiares que desgobiernan en Texmelucan.
La finalidad de la construcción de estas casas no es social como dice Carlos Sánchez, es meramente electoral, electorero. Si fuera social dicho objetivo y además resultado de la inteligencia en la aplicación de las políticas públicas buscaría medidas de mayor impacto: la no destrucción y rehabilitación de la Unidad Deportiva por un lado y la construcción de las casas en otro lugar.

Todo indica que ahora ante el fracaso institucional, solo queda la lucha ciudadana y la movilización.

¡Porque nos asiste la razón, no a las casas en la Unidad Deportiva!

lunes, 1 de agosto de 2011

LA UNIDAD DEPORTIVA ÁNGELES BLANCOS Y LA LEY DE CARLOS SÁNCHEZ, LA DE HERODES

El viernes 15 de julio el periódico el despertar publicó en la página seis una fotografía de Anahí Romero, mujer filo-panista con legítimas aspiraciones de crecer al interior de su organización política, que junto con el grupo que se ha dado en llamar “voces de Texmelucan” -un conjunto de personas, predominantemente de la misma filiación- y que hasta cierto punto han librado una lucha ejemplar en la defensa de nuestro espacio deportivo, agradecían a texmeluquenses y habitantes de las juntas auxiliares el apoyo brindado para la protección de la Unidad Deportiva Ángeles Blancos.
Independientemente de ese predominio azul, el movimiento disidente va más allá de cualquier color u organización política; identificarlos monolíticamente constituye un error, porque hay simpatizantes de todo el espectro político e incluso sin filiación y simpatía alguna, semeja más un frente común.
Y la izquierda institucional brilla por su ausencia en los momentos de la lucha social para solo aparecer en la de la conveniencia electoral, de manera idéntica a aquellos ex y candidatos “amantes de su municipio”.
Cualquier persona que no esté de acuerdo con la construcción de las 216 casas en la Unidad Deportiva Ángeles Blancos es bienvenida porque es en defensa de un bien común que pertenece a los más de 41 112 texmeluquenses que habitan en el municipio.
En la misma página, aparece un documento de la Secretaría de Desarrollo Social delegación Puebla, en el que se alude, entre otras cosas, al “Parque Deportivo y Recreativo San Martín”, mejor conocido como Unidad Deportiva Ángeles Blancos, a sus 70,734.72 metros cuadrados como área destinada a instalaciones deportivas, de su conservación del uso del suelo y de no ser así, el reintegro de 4, 750,000.00 pesos, más actualización y cargas financieras.
Lo anterior no significa que se reduzca la disputa y defensa de la Unidad Deportiva a un mero pleito familiar, sino a que el desgobierno de Carlos Sánchez vea con antipatía las manos filo-panistas metidas en su proyecto de búsqueda y generación de capital político. Sin embargo, tampoco es un pleito entre los amantes tradicionales PRI y PAN, sino una genuina lucha en contra del abuso del poder.
La ciudadanía no se agota en la pertenencia a partidos políticos, es diversa y los trasciende, así debe ser cualquier protesta que tenga a bien luchar por un espacio que pertenece a todos los texmeluquenses.
Cierto, es notable y evidente la participación de las manos de color azul –por eso se le mira con cautela y recelo-, sobre todo si tenemos en cuenta la geografía y preferencia electoral de nuestro municipio, y las de otros colores: verdes, amarillas, etc. Sin embargo es una situación de interés público, por lo tanto, es algo que atañe a la “ciudadanía” (súbditos a la vista del príncipe) en general.
El domingo 17 de julio había incluso quien ya celebraba pensando en que el aprendiz de gobernante habría ya abandonado su absurdo proyecto, absurdo por tener esa obsesión respecto al lugar y no por lo que en sí reviste.
“El fin justifica los medios” habrá escuchado alguna vez o bien leído una síntesis de la obra más conocida del pensador florentino Maquiavelo.
Si fuera un poco más inteligente ya se habría dado cuenta de que podría hacer dos cosas que en sí mismas beneficiarían a los texmeluquenses: por un lado rehabilitar a la unidad Deportiva, alejándose de su obsesión y, por el otro, construir las 216 casas en un terreno comprado ex profeso. No obstante, este aprendiz de gobernante manifiesta su poca tolerancia hacia la frustración al empecinarse en causar un bien a unos cuantos a costa de un perjuicio a muchos.
Además, la compra de un terreno en cualquier otro lugar, con total a pego a la ley, no le acarrearía los problemas que él mismo ha creado.
La ciudadanía también debe ir pensando en mirarle a la cara el próximo año electoral, esto significa entre otras cosas, que político in estrictu sensu, tampoco es.
Y después de una noche tranquila, los garrotazos: el mismo poder se delata, primero se mimetiza tornándose en lo que no es -como en el cuento de la caperucita roja- simulando para después mostrar su verdadero rostro, sabiéndose violador de la ley este aprendiz de gobernante actúa a hurtadillas y como un corriente hampón, bajo el cobijo de la oscuridad.
A escondidas y a oscuras, malos presagios para los texmeluquenses, esas señales bien pueden decirnos qué es lo que nos espera con este desgobierno si nos agarra en despoblado.
Por otro lado, no la fuerza de la ley sino la ley de la fuerza, el mismo eslogan de su gobierno, “Texmelucan, ciudad de retos”, nos habla de su pobre concepción autoritaria de la política.
En la acepción de provocación, citación al duelo o desafío según el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, habrá de confrontar con la fuerza pública cada uno de sus retos sustantivos. Ejemplos ya tenemos: el citado y el desalojo de los vendedores ambulantes.
Todo por el bien de los texmeluquenses, de unos cuantos, él incluido.
Luego de la represión, la destrucción, la mayor que se pueda; han destruido cientos de árboles. El actual titular del gobierno municipal se luce y posa para la foto en el día mundial del ambiente y en alguna que otra visita de lucimiento puro, sembrando un arbolito por aquí y otro por allá, mientras que destruye cientos en donde estos no se acomodan a su caprichoso proyecto, esos arbolitos fueron sembrados por texmeluquenses que han pensado a futuro: alumnos de escuelas, agrupaciones diversas y deportistas que hacían uso de Nuestra Unidad Deportiva.
Lo anterior significa que otro puesto vacante por su ineficiencia, indiferencia e inutilidad es el de ecología.
“Unidad Deportiva Ángeles Blancos, ¡Cuídala es de todos los texmeluquenses!
Leyenda escrita frente al campo de fútbol y área escogida para el proyecto de Carlos, pareciera que se lo han puesto para recordarle algo que no ha entendido, es un bien público, de todos y cada uno de quienes habitamos en esta ciudad; cabecera municipal y juntas auxiliares.
Solo que nunca se pensó que quién mayor obligación tenía para cuidarla sería quien vendría a destruirla, el aprendiz de gobernante, parafraseando a Disney con su aprendiz de brujo.
Un grupo de vecinos se dio a la tarea de promover un amparo que fue concedido y al que el desgobierno municipal ha mirado con total desdén.
El cínico municipal con puesto de síndico, dice que el asunto se está politizando, que no se quiere el progreso, etc. Ha venido al quite de su patrón pero no ha sido mejor en su discurso ya que parece ser el concurso de haber quién dice la mejor tontería y, el síndico resulta insuperable. ¿Se está politizando y qué esperaba? Los carpinteros hacen muebles, los panaderos pan y los políticos como él no saben lo que hacen o lo que debieran hacer.
La idea del progreso fundamentada en el sacrificio de muchos en beneficio de unos cuantos es en sí misma inaceptable (con esos conceptos manejados a conveniencia, debemos poner los ojos en las manos de estos advenedizos que ocupan funciones públicas, porque podrían terminar el cargo diciendo que los texmeluquenses son de avanzada porque promovieron el progreso de ellos). No estamos en una disyuntiva de casas sí o casas no, sino a que con inteligencia se puede dar la mejor salida y solución a ambos problemas; casas en otro lugar y rescate o rehabilitación íntegra de la Unidad Deportiva.
El aprovecharse de las necesidades de unos para confrontar los derechos de la mayoría sería el peor de los escenarios, pero a su vez hablaría de la falta de oficio político de Carlos y compañía.
Ahora bien, el príncipe municipal podría incurrir en desacato al ignorar y no respetar un ordenamiento judicial que exige la suspensión de las obras de destrucción que está llevando a cabo en la Unidad Deportiva.
Eso es una muestra más de que este gobierno no respeta la ley, la de a de verás no la hecha a modo por él, la de Herodes.
La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (PROFEPA) ha logrado la suspensión de la destrucción de la Unidad Deportiva, ojalá no sea momentánea.
¡La Unidad Deportiva es nuestra, defendamosla!
Ricardo Calderón de la Barca Hernández